Campeonato de España de Duatlón Paralímpico – Crónica de Javier Montalvo

Ayer viví una de esas competiciones que se quedan grabadas para siempre. Competí en el Campeonato de España de Duatlón Paralímpico, dentro de la categoría PTS5, en el espectacular entorno del centro histórico de Cáceres, un escenario que hizo aún más especial cada kilómetro.

Los primeros 5 kilómetros de carrera a pie fueron intensos desde el pistoletazo de salida. Salimos muy fuertes, con un ritmo alto que no daba tregua. Me encontré cómodo en esos primeros compases e incluso llegué a situarme tercero. Sin embargo, a medida que avanzaba la carrera, el desgaste empezó a notarse y dos compañeros consiguieron superarme. Aun así, no bajé los brazos. Hice todo lo posible para mantenerlos a la vista y no permitir que se escaparan.

En la transición llegué apenas unos segundos por detrás del cuarto clasificado. En ese momento tenía claro cuál era mi objetivo: sabía que si apretaba en el segmento de ciclismo podría darle alcance.

Salí decidido, concentrado en rodar lo más rápido posible. El circuito de bici era auténticamente rompe piernas, con constantes subidas y bajadas y varios giros de 180 grados que obligaban a frenar y volver a lanzar la bicicleta una y otra vez. Fui apretando todo lo que pude, exprimiéndome en cada repecho, hasta que a pocos metros de la segunda transición conseguí alcanzar al cuarto.

Entramos prácticamente juntos en la transición y salimos a la última carrera codo con codo. Durante el circuito a pie nos fuimos alternando las posiciones: había tramos que se le daban mejor a él y otros en los que yo conseguía imponer mi ritmo. Así transcurrieron los últimos kilómetros, en un auténtico pulso de esfuerzo y determinación.

La bajada hacia la Plaza Mayor fue épica. Descendimos luchando con uñas y dientes, dejándonos todo lo que quedaba dentro, conscientes de que cada zancada podía decidir el resultado final. Finalmente, logré pasar por meta en cuarta posición, culminando una remontada trabajada desde la constancia y la convicción.

Me quedo con la entrega, con la capacidad de sufrir y con la certeza de haber competido hasta el último metro. Un cuarto puesto que sabe a pelea, a orgullo, sabiendo que lo di todo y ganas de seguir creciendo.

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